Por: Carlos A. FERREYROS SOTO
Doctor en Derecho
Universidad de Montpellier I Francia.
cferreyros@ferreyros-ferreyros.com
RESUMEN
El dictamen del Comité Económico y Social
Europeo (CESE) sobre “Resiliencia hídrica y la doble transición” subraya que la
gestión del agua se ha convertido en un eje industrial estratégico donde se
cruzan digitalización y descarbonización, especialmente en sectores intensivos
en agua y energía. La idea central es que solo integrando tecnologías
digitales, energías limpias y nuevos modelos de gestión se podrá garantizar
seguridad hídrica, competitividad industrial y reducción de emisiones.
La resiliencia hídrica se entiendre como
la capacidad de sistemas urbanos e industriales para soportar sequías,
inundaciones y deterioro de la calidad del agua, manteniendo servicio y
producción. La doble transición combina transición digital (sensores, datos,
automatización, gemelos digitales) y transición energética/descarbonización
(eficiencia, renovables, electrificación) aplicadas al ciclo del agua.
El CESE sitúa esta convergencia como
prioridad de política industrial de la UE, al vincular agua, clima, energía y
competitividad del mercado único.
Entre los enfoques digitales aplicados al
agua se cuentan:
- Despliegue masivo de sensórica, Internet de las Cosas, IoT y
plataformas de datos para monitorizar en tiempo real cantidad, calidad,
fugas y riesgos, tanto en uso urbano como industrial.
- Uso de gemelos digitales en infraestructuras de agua potable y
residual para optimizar operación, mantenimiento y planificación de
inversiones (casos Valencia, Aarhus, consorcios en España, Veolia, SUEZ‑SAMP).
- Analítica avanzada y control en tiempo real permiten reducir consumos
energéticos, químicos y mano de obra, mejorando al mismo tiempo la calidad
del agua y la continuidad del servicio.
En conclusión, la resiliencia hídrica se
consolida como un pilar industrial estratégico porque condiciona tanto la
continuidad productiva como la seguridad energética y climática.
A fin de acceder a
normas similares y estándares europeos, las empresas, organizaciones públicas y
privadas interesadas en asesorías, consultorías, capacitaciones, estudios,
evaluaciones, auditorías sobre el tema, sírvanse comunicar al correo
electrónico:cferreyros@ferreyros-ferreyros.com
_____________________________________________
Diario Oficial | ES Serie C |
C/2026/15 | 16.1.2026 |
Dictamen del Comité Económico y Social Europeo
Comité Económico y Social Europeo
Resiliencia hídrica y la doble transición: enfoques industriales que abordan la relación entre el agua, la digitalización y la descarbonización
(Dictamen de iniciativa)
(C/2026/15)
Ponente:
Carole DESIANOCoponente:
Michal PINTÉRAsesoras | Véronique CHAPPELART (por la ponente del Grupo II) |
| Alexandra ŠARINOVÁ (por el coponente de la Categoría 1) |
Decisión de la Asamblea | 22.1.2025 |
Base jurídica | Artículo 52, apartado 2, del Reglamento interno |
Sección competente | Comisión Consultiva de las Transformaciones Industriales |
Aprobado en sección | 10.7.2025 |
Aprobado en el pleno | 18.9.2025 |
Pleno n.o | 599 |
Resultado de la votación (a favor/en contra/abstenciones) | 124/0/0 |
1. Conclusiones y
recomendaciones
1.1. La Unión Europea debe dotarse de
medios para preservar los recursos hídricos, garantizar su soberanía en este
ámbito y protegerse contra los ciberataques, así como concienciarse sobre el
verdadero valor del agua y de la energía, elementos que deben ocupar un lugar
central en la planificación industrial de la Unión, en sinergia con el Pacto
Verde y el Pacto por una Industria Limpia. La inteligencia artificial (IA), que
evoluciona con rapidez y necesita ingentes volúmenes de agua, debe integrarse
en este proceso de planificación de manera transversal.
1.2. A fin de mejorar la sostenibilidad
de la IA, es esencial prestar apoyo a las empresas para que optimicen las
tecnologías de refrigeración y reciclen agua, prestando especial atención al
uso de agua no potable. Además, es fundamental destinar fondos suficientes
dentro del marco financiero plurianual (MFP) a inversiones en materia de
investigación y desarrollo de tecnologías de refrigeración que limiten el
consumo de agua, y diseñar algoritmos y modelos de IA de bajo consumo de agua y
energía. Es necesario sensibilizar al público y a todos los operadores
económicos, a través de campañas informativas, sobre las repercusiones
medioambientales que tienen determinados usos diarios de las tecnologías
digitales en el consumo de agua y energía.
1.3. Con su ambicioso Plan de Acción
«Continente de IA», la Comisión Europea pretende apoyar el desarrollo de una IA
altamente sostenible en Europa y el establecimiento de gigafactorías de IA,
instalaciones equipadas con una red de 100 000 chips de IA, aumentando el número
de centros de datos. Es preciso adoptar actos legislativos que aclaren qué se
entiende por «altamente sostenible» y tengan en cuenta las repercusiones de
este concepto sobre los recursos hídricos, en particular en lo que respecta a
los centros de datos y otras infraestructuras digitales, estructuras que deben
crearse en zonas con abundantes recursos hídricos y que deben recurrir a
tecnologías con un impacto reducido en los recursos locales.
1.4. Urge invertir en la mejora de la
cadena de suministro de agua y la interconexión de las cuencas hidrográficas
europeas, lo que facilitará y modernizará el transporte por vías navegables
hacia las regiones con una elevada demanda industrial y digital. Es necesario
establecer un marco europeo de gestión de recursos hídricos que se articule en
torno a políticas nacionales y locales. Hay que ofrecer incentivos fiscales o
subvenciones a las empresas para que adopten tecnologías punta destinadas a
ahorrar agua mediante el reciclado o la recuperación circular de calor.
1.5. A fin de mejorar la
interoperabilidad de los datos, en consonancia con la estrategia de datos de la
Unión Europea, es necesario establecer normas comunes de recopilación,
almacenamiento e intercambio de datos. La creación de plataformas europeas en
la nube permitirá que los Estados miembros intercambien sus datos de forma
segura y controlada. Para garantizar la fiabilidad de los datos sobre los
recursos hídricos, es preciso instar a las empresas tecnológicas y digitales a
que aumenten la transparencia de esos datos, en particular en lo que respecta a
sus fuentes y volúmenes, las operaciones de valorización de residuos y las
auditorías. La UE debe elaborar un plan de acción que apoye a los Estados
miembros a desfragmentar el sector hídrico y facilitar su digitalización. El
Comité Económico y Social Europeo (CESE) acoge con satisfacción la propuesta de
la Comisión Europea de poner en marcha un centro temático sobre el agua en el
marco de Copernicus.
1.6. El CESE pide a la UE que haga del
agua una prioridad estratégica en el próximo MFP. Con vistas a apoyar la
aplicación del Pacto Azul Europeo, es preciso incorporar en todos los fondos un
capítulo sobre el agua, en el que se aborden la transición hacia infraestructuras
hídricas sostenibles y resilientes y una gestión de idénticas características
de los recursos hídricos, la investigación y la adopción de tecnologías
eficientes en el uso del agua y la creación de los empleos y el desarrollo de
las competencias necesarios para la doble transición del sector industrial, el
desarrollo altamente sostenible de la IA y la competitividad.
1.7. Es crucial apoyar las inversiones
para mejorar las redes e infraestructuras hídricas y propiciar así una gestión
cuantitativa, cualitativa y segura de la distribución del agua. Deben aplicarse
incentivos financieros que se supediten, por ejemplo, a la transparencia de los
datos y el diálogo social.
1.8. El CESE observa 1) lagunas en la
aplicación del acervo de la UE en materia de agua; 2) datos en absoluto
transparentes, cuya recopilación e intercambio a lo largo de la cadena del agua
es deficiente, y 3) la necesidad de una gobernanza multinivel del agua, donde
la UE actúe como órgano de supervisión. Desde el CESE, pedimos a las
instituciones de la UE que doten de una mayor coherencia a la política de
aguas, armonicen los objetivos estratégicos relacionados con el agua y tengan
en cuenta el nexo agua-energía en la gestión de los recursos hídricos para
reflejar la demanda de agua de la industria. El CESE reitera su petición de que
se revise la estrategia europea para la industria y la doble transición, a fin
de incorporar en ella de manera expresa cuestiones relacionadas con el agua y
garantizar que el agua se considere un elemento esencial de la estrategia
industrial de la UE (principio 9 de la Declaración del CESE por un Pacto Azul
Europeo). Durante los próximos dos años, deben revisarse los documentos sobre
la senda de transición para incluir los retos y oportunidades industriales
relacionados con el agua (acción 10 de la Declaración por un Pacto Azul
Europeo).
1.9. El CESE recomienda prestar más apoyo
político y financiero a las tecnologías de descarbonización eficientes en el
uso del agua, en particular dando prioridad a los proyectos importantes de
interés común europeo (PIICE) y a Horizonte Europa; además, anima a que se
introduzcan incentivos financieros y subvenciones para las industrias que
adopten esa clase de tecnologías y a que se simplifiquen los procedimientos de
concesión de permisos para implantar en la industria las tecnologías de ese
tipo que se ajusten a los objetivos de descarbonización.
1.10. El CESE señala que la descarbonización,
si bien reduce las emisiones atmosféricas, puede trasladar las presiones
medioambientales a los sistemas locales de suministro de agua. En este sentido,
recomienda elaborar políticas específicas que atajen la escasez de agua en las
zonas industrializadas y en las zonas de estrés hídrico, promoviendo métodos
alternativos de tratamiento y reutilización del agua para garantizar el
cumplimiento de la Directiva marco sobre el agua. Además, pide que la regla del
criterio eliminatorio («one out, all out») se aplique con mayor flexibilidad en
el ámbito de la mencionada Directiva, a través de planes de mejora de la
calidad del agua a largo plazo, con el fin de equilibrar las consideraciones
medioambientales y socioeconómicas en la gestión de los recursos hídricos.
1.11. El CESE fomenta un diálogo social en
materia de acceso a los recursos hídricos y su gestión a lo largo de toda la
cadena hídrica. Además, anima a los Estados miembros de la UE a que creen
programas de formación en materia de gestión y uso sostenible de los recursos
hídricos, control de inundaciones y gestión de sequías, sobre todo en los
ámbitos de la educación superior y de la educación y formación profesionales
(EFP), en consonancia con el plan estratégico para la formación en las
ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas (CTIM) y la Unión de las
Competencias de la UE.
2. Observaciones generales
2.1. A medida que avanzamos hacia una
economía digital y ecológica, debemos comprender la compleja relación entre la
digitalización y la descarbonización, por una parte, y la resiliencia hídrica,
por otra. El presente Dictamen —que acoge con satisfacción el objetivo de la
estrategia europea de resiliencia hídrica de evaluar y gestionar la demanda de
agua fruto de la transformación industrial y digital limpia— examina la
relación entre la eficiencia hídrica, la doble transición ecológica y digital,
la descarbonización industrial y el uso sostenible de los recursos hídricos en
los centros de datos y la industria, y formula recomendaciones políticas para
adoptar un enfoque equilibrado respecto de la gestión de los recursos hídricos
que vaya unido a la neutralidad climática.
2.2. El agua es un recurso fundamental,
un factor económico esencial y un aspecto clave de las medidas normativas de la
UE. Comprender y promover su verdadero valor entre las partes interesadas es
crucial. El CESE valora positivamente la adopción de medidas adicionales de
apoyo a las inversiones en materia de agua a raíz de la revisión intermedia de
la política de cohesión de la UE y subraya la necesidad de políticas integrales
de gestión de los recursos hídricos que promuevan la preservación de dichos
recursos y su asignación sostenible en todos los sectores. Pese a los
llamamientos para que se tenga en cuenta el agua en las políticas de la UE,
tanto el Pacto por una Industria Limpia como la Brújula para la Competitividad
de la UE la mencionan explícitamente tan solo en una ocasión. Ni el Plan de
Acción Industrial para el Sector Europeo del Automóvil ni el Plan de Acción
Europeo para el Acero y los Metales hacen referencia a ella. Por consiguiente,
el CESE reitera su petición de que se revise la estrategia europea para la
industria y la doble transición, a fin de incorporar en ella de manera expresa
cuestiones relacionadas con el agua y considerar el agua como un elemento
esencial de la estrategia industrial de la UE (principio 9).
2.3. El CESE observa lagunas en la
aplicación del acervo de la UE en materia de agua, y subraya que es necesario
recopilar datos de manera exhaustiva en todos los Estados miembros de la UE
para colmarlas. El éxito de las políticas de la UE más recientes (el Reglamento
sobre la Industria de Cero Emisiones Netas y el Reglamento de Materias Primas
Fundamentales, entre otras) depende de la disponibilidad de recursos hídricos
de calidad y correctamente gestionados. Otras políticas de la UE tienen un
impacto indirecto en la resiliencia hídrica, como el Reglamento sobre los
envases y residuos de envases, la Directiva sobre el tratamiento de las aguas
residuales urbanas y la Estrategia de Bioeconomía. Hay que entablar un
ejercicio de cartografía normativa para detectar contradicciones en la
legislación de la UE y posibilidades de simplificación o armonización.
2.4. La futura política de aguas de la UE
debe tener en cuenta las características sectoriales de la doble transición y
seguir siendo flexible para que los sectores puedan adaptar sus prácticas
hídricas a la descarbonización y la digitalización. La normativa debe seguir
manteniendo sinergias con el Pacto Verde Europeo y el Pacto por una Industria
Limpia de la UE, y otras de carácter sectorial con la política agrícola común y
la política de cohesión de la UE.
2.5. Por lo que se refiere a la gestión
de los recursos hídricos, el CESE respalda una gobernanza multinivel, donde la
UE efectúe una sólida supervisión para garantizar una aplicación uniforme de
las políticas en todos sus Estados miembros. Las estructuras de gobernanza del
agua a escala nacional y regional deben aplicar un principio de gestión
compartida para garantizar que los intereses de las partes implicadas tengan
una representación equilibrada y que todas las industrias dispongan de un
acceso equitativo a los recursos hídricos.
2.6. Los datos sobre el agua deben
adquirirse en un sistema de diseño inteligente, además de ser accesibles y más
transparentes, para que los organismos de supervisión en todos los niveles de
gobernanza puedan obtener una visión completa del acceso a los recursos
hídricos y su uso a lo largo de todas las cadenas de suministro (y no por cada
consumidor). La Comisión propone facilitar los datos espaciales de observación
de la Tierra para promover la gestión de los recursos hídricos. El CESE apoya
que se refuercen la supervisión, las inspecciones, la recopilación y el
intercambio de datos para lograr una mejor gobernanza empírica del agua y el
cumplimiento de la Directiva marco sobre el agua.
3. La compleja relación entre la IA, el agua y las emisiones de CO2
3.1. La interoperabilidad de los datos en
el sector hídrico —que mejora la coordinación y toma de decisiones a partir de
información completa y precisa— es esencial para la gestión sostenible y
eficiente de los recursos hídricos. La UE necesita una base de datos fiable y
normas para el intercambio de datos, a fin de garantizar una distribución justa
y sostenible de los diferentes usos del agua. La digitalización y la
integración de la IA en el sector hídrico deberían mejorar la eficiencia en la
gestión de estos recursos.
3.2. En este contexto, el uso de
la IA es esencial, y la tecnología ya brinda grandes ventajas para la gestión
de los recursos hídricos y la optimización de la calidad del agua distribuida
en las redes:
— la supervisión y el análisis de datos en
tiempo real utilizando sensores del internet de las cosas;
— la modelización predictiva de fenómenos
hidrológicos mediante el uso de algoritmos;
— el estudio de los patrones de consumo de
agua en Europa.
3.3. El uso generalizado de la IA en la
gestión de los recursos hídricos plantea varios retos. En consonancia con la
estrategia europea de resiliencia hídrica, la UE debe volver a ser un ente
soberano para gestionar sus datos y depender en menor medida de proveedores
extranjeros, desarrollar herramientas digitales adecuadas para todos los
Estados miembros y contribuir a la financiación de tecnologías como los
sensores inteligentes en condiciones de acceso abierto a los datos, empezando
por la cooperación entre los Estados miembros con aguas transfronterizas.
3.4. Es importante señalar que la IA deja
una huella ecológica, principalmente a través de los centros de datos, que
generan importantes emisiones de CO2 y cuya refrigeración requiere un gran consumo de
energía y agua. Si no se ponen en marcha soluciones adecuadas, el crecimiento
exponencial del sector digital con la implantación generalizada de la IA podría
arruinar gran parte de los esfuerzos del resto de la industria por
descarbonizarse y lograr un consumo más eficiente de los recursos hídricos.
3.5. La economía digital europea
representa el 28 % de la cuota de mercado mundial, y el valor del mercado de
los centros de datos en Europa se estima actualmente en 35 000 millones USD, el
cual se espera que alcance los 57 000 millones USD en 2029. Según un estudio
del McKinsey Global Institute, el consumo de energía podría triplicarse,
pasando de unos 62 teravatios-hora (TWh) en la actualidad a más de 150 TWh a
finales de la década. En el próximo sexenio, los centros de datos podrían
representar alrededor del 5 % del consumo total de energía en Europa, frente al
aproximadamente 2 % actual. El CESE considera imprescindible sensibilizar al
público y a todos los operadores económicos, a través de amplias campañas
informativas, sobre las repercusiones medioambientales del uso diario que hacen
de las tecnologías digitales en el consumo de agua y energía.
3.6. Los centros de datos pueden ejercer
una presión considerable sobre los recursos hídricos a escala local,
especialmente en las zonas afectadas por la sequía. Los centros de datos
hiperconectados de próxima generación que utilizan refrigeración por aire en combinación
con agua evaporada pueden consumir al año más de 190 millones de litros de agua
(1), que no vuelve al medio natural una vez que se ha
evaporado y se han enfriado los servidores. Un centro de datos ubicado en los
Países Bajos consumió unos 84 millones de litros de agua en 2021, una cifra muy
superior a las estimaciones iniciales anunciadas cuando se construyó, que se
situaban entre 12 y 20 millones de litros anuales. Estas proyecciones indican
que, en unos años, la IA empezará a ejecutar uno de los procesos que más agua
consume en el mundo.
3.7. El CESE acoge con satisfacción que una
de las medidas de la estrategia europea de resiliencia hídrica sea incorporar
el consumo de agua a los parámetros de un régimen común de la Unión para
evaluar la sostenibilidad de los centros de datos y proponer normas mínimas de
rendimiento en lo que respecta al consumo de agua. El CESE pide que se
faciliten más datos, tanto en términos de consumo actual como de previsiones
fiables. El 40 % de la población europea sufre escasez de agua, por lo que es
indispensable tener en cuenta el consumo de agua y de energía, así como las
emisiones de CO2, a la hora
de construir un centro de datos. Además, es necesario prever el mantenimiento
de estos centros, concebidos para un largo período —de veinticinco años— y que
podrían quedar obsoletos rápidamente en comparación con los recursos
disponibles, y sensibilizar al público sobre los problemas relacionados con el
uso compartido del agua.
3.8. Deben valorarse otras medidas, como
optimizar la circulación del aire en las salas de los centros de datos, mejorar
el rendimiento de la refrigeración y recuperar el calor residual para
reinyectarlo en redes que puedan utilizarse para calentar edificios residenciales
o industriales. Además, en la construcción de nuevos centros de datos debe
seguirse un minucioso método de diseño de espacios industriales, así como
evitar la instalación de dichos centros en regiones que sufren escasez de agua.
4. Retos relacionados con la descarbonización y el uso del agua
4.1. La descabornización requiere
profundos cambios tecnológicos, que difieren según la industria. Si bien son
cruciales para lograr una economía hipocarbónica, tienen diferentes
repercusiones en la demanda de agua y los patrones de su uso, ya que algunas
tecnologías reducen el consumo de los recursos hídricos, mientras que otras lo
aumentan. Las vías de descarbonización (la electrificación, el hidrógeno verde
y la captura, el almacenamiento y la utilización de carbono) exigen nuevas
calidades y volúmenes de agua, si bien ofrecen una mayor eficiencia a través de
sistemas de circuito cerrado. Comprender el vínculo entre la descarbonización y
el consumo industrial de agua es esencial para orientar la política de
transición ecológica de la UE de manera sostenible.
4.2. Muchas industrias en proceso de
descarbonización también consumen ingentes cantidades de agua. En consecuencia,
el uso de este recurso es un reto. La captura, el almacenamiento y la
utilización de carbono pueden requerir con carácter adicional una fase de refrigeración
o mineralización, aumentando la demanda de agua. En este ámbito, la adopción de
una descarbonización basada en el hidrógeno también tiene importantes
repercusiones, ya que su expansión puede entrar en conflicto con otras
necesidades industriales o domésticas de este recurso, especialmente en las
zonas de estrés hídrico. El CESE recomienda dar prioridad a la adopción de
tecnologías de descarbonización eficientes en el uso del agua en las industrias
en transición. Es preciso apoyar el desarrollo de este tipo de tecnologías para
garantizar que la descarbonización no agrave la escasez de agua, en particular
dándoles prioridad en el marco de los PIICE u Horizonte Europa.
4.3. El acceso al agua y su uso tampoco
se ha abordado adecuadamente en la industria minera y extractiva, en particular
en el marco del Reglamento de Materias Primas Fundamentales. Esta industria
depende en gran medida del agua para la extracción de minerales, la
refrigeración y la eliminación de polvos, lo que acarrea un elevado consumo de
recursos hídricos y la contaminación del agua. Las empresas europeas que operan
en el sector minero interno deben considerar el estrés hídrico como un riesgo
empresarial y esforzarse por reducir las pérdidas de agua debidas a la
evaporación, las fugas, los residuos o la contaminación de las aguas.
4.4. Uno de los retos radica en adaptar
los patrones cambiantes del uso industrial del agua a las obligaciones
impuestas en virtud de la Directiva marco sobre el agua, de forma que se
garantice que la descarbonización no ponga en peligro la protección de los recursos
hídricos. Las industrias en proceso de descarbonización lo tienen cada vez más
difícil para gestionar dichos recursos y cumplir simultáneamente los objetivos
de la Directiva mencionada, especialmente cuando se ubican cerca de masas de
agua reducidas. La relación entre las aguas residuales tratadas que se vierten
y las aguas naturales es desproporcionada (es decir, la masa de agua no se
encuentra en «buen» estado), y la dificultad aumenta con la adopción de
tecnologías de descarbonización que utilizan agua ultrapura o desmineralizada.
Si bien la descarbonización reduce las emisiones atmosféricas, traslada las
presiones medioambientales a los sistemas hídricos locales. El CESE recomienda
elaborar políticas específicas que atajen la escasez de agua en las zonas
industriales, promoviendo métodos alternativos de tratamiento y reutilización
del agua para garantizar el cumplimiento de la Directiva marco sobre el agua.
4.5. Los polígonos industriales se
caracterizan por su sostenibilidad y condiciones de descarga de aguas, por lo
que deben observar el principio de no empeorar la calidad de la masa de agua
receptora, velando por que se efectúen revisiones periódicas de los permisos de
descarga de aguas residuales y del plan pertinente de mejora de la calidad de
la masa de agua en cuestión. También es aconsejable aplicar las mejores
técnicas disponibles pertinentes. No obstante, el CESE advierte de que la
aplicación estricta del requisito del «buen estado» podría conllevar
restricciones o incluso un cese de la producción industrial en algunas zonas, y
se muestra a favor de conceder una mayor flexibilidad a la hora de aplicar la
regla del criterio eliminatorio («one out, all out») a través de planes de
mejora de la calidad del agua a largo plazo.
4.6. El CESE anima, de conformidad con la
legislación sobre ayudas estatales, a que se introduzcan incentivos financieros
para las industrias que adopten tecnologías eficientes en el uso del agua y
apoya la simplificación de los procedimientos de concesión de permisos para las
industrias que adopten sistemas de circuito cerrado, de ahorro de agua o de
purificación del agua. Entre dichos incentivos podrían figurar desgravaciones
fiscales, subvenciones y préstamos para favorecer la implantación de este tipo
de tecnologías. Para que adquieran visibilidad en el mercado, el CESE anima a
que se adopte una etiqueta europea del agua y otros sistemas de etiquetado
(como la etiqueta ecológica de la UE u otras etiquetas del agua nacionales). La
gestión de los recursos hídricos debe integrarse en las estrategias de
responsabilidad social de las empresas (RSE) y demostrar un compromiso con la
gestión sostenible del agua. Por último, es necesario incluir un nexo
agua-energía en la gestión regional de los recursos hídricos y tener en cuenta
la demanda de agua de la industria a escala regional.
5. Una IA europea altamente sostenible
5.1. Europa debe invertir en
investigación e innovación para aumentar la capacidad de las máquinas de
funcionar en entornos más cálidos sin que se dañen sus componentes. La
resiliencia aumentaría con la construcción de centros de datos próximos a masas
de agua marina o fluvial, de las que pueda extraerse agua fácilmente,
garantizando al mismo tiempo que el agua que se descargue posteriormente en el
medio ambiente no entrañe riesgos de contaminación ni dañe los ecosistemas. Las
vías navegables interiores naturales y desarrolladas artificialmente
constituyen la mejor manera de regular el agua para garantizar su accesibilidad
y uso compartido, y la red de vías navegables interiores utilizada en algunos
Estados miembros podría ayudar a afrontar los retos. Es importante establecer
una gobernanza territorial para tomar decisiones relativas al bombeo de agua.
La planificación y la regulación deben adaptarse a la zona local para fomentar
la aceptación social.
5.2. El CESE pide a la industria que dé
prioridad a modelos y algoritmos de aprendizaje menos intensivos en el consumo
de energía, que utilice energías renovables que consuman menos energía y agua
—como la solar o la eólica— para alimentar los centros de datos, que erija
centros en regiones no expuestas al riesgo de sufrir escasez de agua y que
tenga en cuenta las necesidades de otros sectores de actividad.
5.3. Las empresas que avancen en esta
dirección podrían acogerse a la financiación prevista en el nuevo marco de
ayudas estatales del Pacto por una Industria Limpia y el Reglamento InvestEU,
que movilizarían hasta 50 000 millones EUR de inversión pública y privada
adicional, en particular en tecnologías limpias, movilidad limpia y reducción
de los residuos.
6. Garantizar la disponibilidad de las capacidades adecuadas
6.1. El diálogo social es esencial para
adaptar las prácticas empresariales y lograr una integración sostenible de la
IA, de modo que se atajen los retos humanos y organizativos inherentes a una
industria limpia y competitiva. También es fundamental para aumentar el
compromiso de la comunidad local en la gestión de los recursos hídricos y
reforzar así el apoyo y la participación de las bases. El CESE anima a que se
entable un diálogo social sobre el acceso al agua y la gestión del saneamiento
a lo largo de la cadena hídrica, con el fin de garantizar una amplia
representación de las partes interesadas y tener en cuenta las repercusiones
sobre los ecosistemas.
6.2. La resiliencia hídrica y la doble
transición requieren que la industria se adapte y mejore las capacidades de los
trabajadores que la integran para mantener una ventaja competitiva. El CESE
anima a los Estados miembros de la UE a que creen programas de formación
específicos en materia de gestión y uso sostenible de los recursos hídricos y
de gestión del riesgo de inundación y de sequía, sobre todo en los ámbitos de
la educación superior y de la EFP. El CESE acoge con satisfacción las medidas
anunciadas en la estrategia europea de resiliencia hídrica para apoyar el
desarrollo de capacidades, así como la iniciativa de la Unión de las
Competencias y el plan estratégico para la formación en las CTIM como marcos
clave para abordar la escasez de capacidades y mejorar las competencias
digitales en todo el sector hídrico.
6.3. Para afrontar los retos que plantean
la digitalización y la descarbonización, los profesionales del sector hídrico
necesitan que se les preste un apoyo continuado en materia de mejora de
capacidades y reciclaje profesional. La formación permanente y una gestión
estratégica del talento son factores esenciales para que la población activa de
la UE pueda aprovechar plenamente las oportunidades que surjan en los sectores
relacionados con el agua.
7. Exigir a las empresas más transparencia, responsabilidad y
autorregulación
7.1. Los grandes operadores europeos que
se adhieran al Pacto de Centros de Datos Climáticamente Neutros deben prestar
más atención a cómo usan el agua en sus instalaciones, con el fin de lograr la
neutralidad climática de aquí a 2030, teniendo en cuenta la región, el clima,
los recursos y el proceso de refrigeración más sostenible. El CESE apoya estas
iniciativas y pide transparencia a las empresas, para lo cual deben facilitar
datos sobre su consumo de agua y sus planes de reducción de dicho consumo.
7.2. El CESE apoya también la
introducción de una tarificación progresiva como incentivo para reducir el
consumo de agua. Asimismo, considera que la industria debe encargarse de
evaluar periódicamente las instalaciones, con el fin de determinar cuáles son
los equipos y procesos más eficientes, y de integrar la gestión del agua en las
estrategias de RSE, todo lo cual debería ajustarse a los criterios de
condicionalidad presupuestaria a los que ya se sujetan los centros de datos (2).
Bruselas, 18 de septiembre de 2025.
El Presidente
del Comité Económico y Social Europeo
Oliver RÖPKE
(1) «Sustainable data centre development», Deloitte Insights.
(2) Por ejemplo, en Francia, las
operaciones de mejora de la refrigeración en los centros de datos han resultado
en el pago de una «prima energética» en el marco del «sistema de certificados
de ahorro energético».
ELI: http://data.europa.eu/eli/C/2026/15/oj
ISSN 1977-0928 (electronic edition)